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EDITORIAL OCTUBRE
2009
Finalmente pude
cumplir un viejo deseo; construir el Junkers G 24, una máquina que merecería
tener mayor reconocimiento en la historia de la aviación, ya que fue el
primer avión de pasajeros trimotor totalmente metálico y obtuvo numerosos
récords en su tiempo, estableciendo los primeros vuelos nocturnos regulares
para pasajeros (Berlín-Konigsberg en 1926). También fue la columna vertebral
de la vieja y pionera Deutsche Luft Hansa hasta la aparición del famoso Ju 52.
Su contribución
para el desarrollo de la navegación a ciegas, las comunicaciones y la
aviación comercial en general
fue inmensa. Pintoresco avión donde piloto y copiloto estaban totalmente a
la intemperie y solamente podían comunicarse entre sí a través de notas
escritas debido al ruido de los motores y las vibraciones. La cabina de pasajeros era prácticamente un
vagón de ferrocarril de la época, con sus ventanillas que se subían y bajaban,
las cortinas enrollables
y el porta equipaje de red sobre ellas.
Podría haber
elegido construir el Ford Trimotor, el Ju 52 o cualquiera de los otros
Junkers ¨corrugados¨, como el F 13, W 33 o el W 34. Pero de todos ellos hay
ejemplares en distintos museos y hacer un modelo más no tenía ningún tipo de
importancia.
Como no sobrevivió
ningún Junkers G 23/G 24/F 24 (variantes del mismo modelo), elegí hacer este
avión por una cuestión de reivindicación, por ser una máquina
injustamente olvidada. Por otro lado considero que este G 24 en escala 1/15
es actualmente la mejor referencia del original, ya que los pocos modelos
del mismo avión que se exhiben en museos
europeos, realmente no le hacen mucha honra (como tampoco hay
modelos de los gigantescos DO X y Junkers G 38 que pasen de lo discreto.
También construí
un diorama del aeropuerto de Tempelhof tal cual se lo veía en 1926 para utilizarlo en las fotos
y el video (con letreros luminosos donde se lee la palabra Berlin para las
tomas nocturnas).
No existe libro
alguno dedicado exclusivamente a este avión. Sin embargo hay buena
información en las publicaciones dedicadas a los Junkers en
general.
También hay
kits, bastante
material fotográfico,
ilustraciones y
planos que se consiguen en Internet e incluso dibujos y planos desarrollados
con tecnología 3D. Por supuesto hay mucho material antiguo como las revistas
Junkers Nachrichten, Flugsport, Z.F.M. y Flug Woche que de tanto en tanto
se venden en subastas online.
Como hago siempre que finalizo un modelo, pasaré a detallar los errores
encontrados en las fuentes de información y kits. Pero deseo que los
modelistas que leen estas editoriales entiendan que el propósito principal
de mis críticas es ayudar a mejorar la calidad de los modelos que se ofrecen
en el mercado.. Ya vieron como Eduard modificó la parta trasera de la cabina
del Me110 a los pocos meses de haber publicado (en una ilustración en el
walkaround del Me110 en este mismo sitio y que todavía se puede ver) que había un
error en el que nadie había reparado (el riel por donde la capota se corría).
Otro de mis propósitos es
exteriorizar mi fastidio ante
ciertos productos que se comercializan y están hechos con cierta desidia (lo
que me valió hace años una estúpida discusión pública con algunos maquetistas que
todavía no pudieron demostrarme lo contrario).
Cuando construí aquellos modelos para los museos de mi país allá por los 80,
utilicé en la mayoría de los casos los dibujos de tres vistas elementales
que se publicaban en los Jane's. En esos años muy pocos libros y revistas ofrecían
fotos con detalles. Ese problema de falta de información lo teníamos todos los
modelistas e ilustradores, pero el problema era más grave para los que vivíamos en el tercer
mundo. Conseguir en Argentina libros y revistas extranjeras, (ni
hablar de libros antiguos) cuando la situación económica y social era tan crítica,
era algo bastante complicado.
Como ejemplo recuerdo haber construido el
Curtiss Condor con un planito de tres vistas y tres fotografías oficiales
de la Armada. Ese tipo de información tan escasa era "lo que había", y
cuanto más antiguo era el avión a representar, más problemas había para
encontrar la información correspondiente. Respecto a los aviones modernos,
recuerdo que trabajando para el Museo de Aeronáutica me encargaron hacer los
modelos del KC-130 y el F-27. Me consiguieron un permiso para ir a la 1a
Brigada de Palomar donde estaban estacionadas dichas máquinas. Ahí me dejaron tomar apuntes y hacer dibujos a lápiz
solamente, pero me prohibieron terminantemente sacar fotos! Es decir, todos
esos modelos que construí para los tres museos, lógicamente arrastraron
numerosos errores
porque fueron
realizados utilizando información que rozaba lo ridículo y lo bizarro (yo
los llamo modelos experimentales). .
Cualquier modelista actual con una conexión a Internet, así viva
en cualquier parte del mundo, tiene una
información al instante sobre el C-130 (por ejemplo) equivalente a unas 900 veces
más de
la que teníamos los modelistas en esa época (y tal vez me
quede corto), incluidas impresionantes fotos digitales de calidad extraordinaria,
toneladas de fotos en walkaround, de interiores, exteriores y lo que sea, sumado a videos de todo tipo. Todo sin pagar un
centavo en libros especializados y sin moverse de su casa! (pensar que hace poco
alguien que vive en Europa opinó en un foro que yo tengo "ventajas" para
conseguir información porque vivo en USA).
Pasemos entonces al G 24:
Luego de una
intensa investigación arqueológica llegué a contabilizar los siguientes
errores relacionados con este avión y que aparecen en todos los kits y
en varias ilustraciones, planos y trabajos hechos, muchos de ellos, con
tecnología 3D.
El error que
primero salta a la vista es el de las distancias entre las
ventanillas. En los kits y en las conocidas imágenes en 3D producidas por
The3Studio.com, han sido
representadas con separaciones regulares. En el avión original la distancia
entre las dos primeras ventanillas era bastante menor que las distancias
entre las siguientes (debido a la estructura interna en diagonal del
fuselaje que apoyaba
directamente en los tubos-largueros de la sección alar central, formando así
un conjunto sólido).
Otro gran error
en los kits, es que representaron el piso de la cabina de pasajeros recto,
siendo que en el avión original,
seguía el contorno del perfil del
ala, cuya parte central atravesaba íntegramente el fuselaje (detalle fácil
de advertir viendo cualquiera de las fotos que se aprecian del interior del
avión, donde los asientos delanteros están bastante más altos que los
traseros). Justamente esa es la razón por la que el G 24 tenía la típica ¨joroba¨ en el techo, cuya funcionalidad era que los
pasajeros no se golpearan las cabezas a medida que caminaban hacia la parte
delantera. Con ese error lo han
ensamblado hasta hoy todos los maquetistas de los que tuve la oportunidad de ver
sus trabajos (incluido el G 24 en versión hidro premiado en algunos
concursos en Europa).
Otro error (en
los kits e ilustraciones) es el corrugado de los carenados de los motores alares, ya que no era del
mismo tipo que el resto del avión sinó mucho más pequeño.
El error más
grotesco, sin embargo, es la representación de flaps. Este avión nunca
estuvo equipado con
flaps. Quienes crearon los kits y quienes hicieron ilustraciones y planos
con ese elemento, se confundieron con los dos únicos paneles
que atravesaban los planos en sentido transversal y estaban ubicados en
el borde de fuga cerca de los alerones.
Las alas de este
avión estaban cubiertas por láminas corrugadas que se colocaban en sentido
longitudinal, por lo que es un error mostrar aperturas de paneles
transversales (salvo los que comenté anteriormente) como he visto en un
par de modelos, incluida la famosa maqueta premiada.
Un punto interesante, que está bien representado en los kits pero lo he
visto mal dibujado en algunos casos, es el perfil alar. En estos primeros
Junkers (F 13, G 23/24, G 31, W 33 y W 34 entre otros) el perfil alar era
muy característico de la época (sobre todo en Alemania), siendo el extrados
muy curvo y el intrados plano. Curiosamente los estabilizadores horizontales
estaban diseñados exactamente al revés, casi planos por arriba y curvos por
abajo.
Otro error, y
este abarca a todos los kits y dibujos de todos los Junkers con chapa corrugada, es el
techo. Es absolutamente imposible que un techo convexo tenga el corrugado
totalmente paralelo (cuestión de lógica incluso para quienes no tienen
estudios técnicos). Las láminas se tienen que cruzar en algún punto.
Cualquiera que tenga la oportunidad de ver desde arriba un F 13, W 33 o W 34 (o alguna foto donde se vea la
parte superior del techo) puede
darse cuenta de lo que digo. Incluso el Ju 52, cuyo techo es de una
curvatura menos pronunciada, tiene un par
de
láminas encimadas (adjunto fotos en el link del G 24 para
mejor comprensión sobre el tema).
El Junkers G 24 tuvo muchísimas variaciones, desde el tipo de motores hasta el
número de ellos. El propio modelo que he representado (D877) fue primero un
G 23, luego un G 24 y finalmente terminó como F 24 con un solo motor.
Su cockpit fue
modernizado y
cerrado totalmente y se le fueron añadiendo diversos equipos de radio, navegación y
luces a través del tiempo.
Se pueden
justificar los errores en el primer viejo kit (de Alemania del Este), pero no
los posteriores (que fueron mejorados e incluso se le agregaron flotadores para
la version hidro).
El problema del
piso recto no puede ser debido a la falta de información de quienes hicieron los
kits, planos o dibujos pues las fotos de los interiores del G 23/24 están disponibles para
cualquier interesado desde hace 80 años en los distintos libros
dedicados a los aviones Junkers en general y también están en Internet en algunos de los sitios que le dedican
artículos relacionados. Realmente es muy curioso,
pero yo sigo apostando a mi teoría de que hay gente en el mundo del
modelismo (kits, accesorios y gráfica) que cuando se trata de ganar dinero
están mirando el reloj (cosa de no gastar tiempo), pues justamente es tiempo
lo que se necesita invertir para investigar y conseguir la información
correcta y necesaria.
¿Y los famosos
programas gráficos 3D para hacer planos e ilustraciones con
recetas
de texturado, que para sus fanáticos son infalibles y sirven para ¨corregir
errores¨? Quiero aclarar bien mi posición respecto a este punto (por
favor, para aquellos que tienen problemas de comprensión de
texto, me estoy refiriendo exclusivamente a su aplicación en el
modelismo, que quede bien claro): Estos programas son unas herramientas utilísimas
(siempre y cuando el usuario sepa utilizarlas). Pero no son imprescindibles para hacer mejores modelos o ilustraciones (por lo menos hasta
el día de la fecha). Lo que sí es imprescindible para hacer un buen modelo,
es la información que uno va a utilizar.
Ya he visto
innumerables dibujos en 3D con errores grotescos, y cuando lo hago saber, la
respuesta que me dan siempre es la misma; -¨estos
programas
se
utilizan
para
desarrollar
aviones
de
verdad. Por supuesto, me imagino que todos los que tienen una mínima cultura
aeronáutica lo saben (algunos lo sabemos desde antes que naciera quien
nos lo dice). Lo que algunos de estos amigos cibernéticos
no llegan a
entender nunca, es que el buen uso de estos programas depende de la información
que se les provee (y de la capacidad del usuario).
Hay una gran diferencia entre utilizar ese tipo de programas para crear algo
nuevo y único (por ejemplo modelos de ciencia ficción inéditos) a tratar de
representar objetos históricos donde es fácil detectar un error porque hay
parámetros de comparación.
Nunca un
programa 3D puede darnos un dato exacto de un elemento que ha existido y
tiene que ser representado de la mejor forma posible sino le
incorporamos la información mínima correcta. ¿Y de dónde sale la información que
le cargamos cuando queremos representar una máquina que tiene 50 o 70 años
de antiguedad? Seguramente de un plano o dibujo hecho cuando las
computadoras no existían. ¿Y si el plano está mal dibujado o tiene fallas, como sucede con
la gran mayoría de los planos que salen en revistas y libros? Doy un dato:
todavia hoy en el 2010 siguen apareciendo en revistas dibujos del esquema de
remaches en los fuselajes de los Bf109 con errores (colocan todos los
remaches del mismo lado en cada panel vertical).
Los
profesionales de The3Studio
vieron en su info que
el G-24 tenía 6 ventanas por costado. Le pasaron el dato al programa3D y este
razonó lo siguiente: -6 ventanillas por fila,
divididas entre la medida de la cabina de pasajeros, me dan una separación
de tantos centímetros entre cada ventana…Es decir, nadie
se tomó el trabajo de mirar una sola fotografía del avión para verificar que
las separaciones no eran iguales. Directamente utilizaron algún dibujo de tres vistas fuera de escala y lógicamente el
programa lo aceptó como fuente principal de información. Luego le agregaron
flaps al modelo aunque jamás hayan visto una sola foto del avión original
que los tuviera. En definitiva, los dibujitos cibernéticos con toda
clase de textura quedaron hermosos y ellos los exhiben a través de
internet como obras de arte...pero están todos errados!!!
Sin
embargo he visto un par de ilustraciones del mismo avión hechas por
dibujantes "de lápiz y pincel" que están perfectamente realizadas y
detalladas.
Como si fuera poco, a esas ilustraciones cibernéticas las llaman
modelos en 3D, cuando todos sabemos que en el mundo real (no virtual)
son dibujos en dos dimensiones. Los verdaderos modelos en 3D son los que
hacemos los modelistas (o maquetistas), que se pueden tocar a lo largo, a lo ancho y a lo
alto.
Encima, los muchachos cibernéticos también se hacen
llamar modelistas, lo que agrega más confusión al asunto, y cuando
uno está googleando buscando alguna información sobre modelos o
aviones reales, suele entrar por error a páginas web que no corresponden con
nuestra búsqueda.
Ya hay controversias (en el plastimodelismo) porque Hyperscale permite exhibir cibermodelos junto a los modelos tradicionales.
Sumado todo esto al uso indiscriminado del photoshop (generalmente
para hacer trampa con las fotografías) y al abuso de ciertos
maquetistas que pintarrajean sus modelos a extremos fantásticos (para
que tengan luces y no queden sosos, dicen ellos) a veces cuando uno entra
al sitio y pretende ver un modelo real, se encuentra con la
representación de un objeto del que no sabemos distinguir si es un modelo,
una pintura, una foto o una broma!
Los que tenemos
muchos años de ver siluetas de determinados aviones, nos damos cuenta
enseguida de la cantidad de malas ilustraciones hechas con estos programas
de tecnología avanzada que aparecen en libros nuevos o revistas
online. Generalmente se debe a que
son operados por gente con altos conocimientos tecnológicos pero con
ojos
poco
entrenados
en la forma y diseños de las máquinas que representan (un ejemplo; la
editorial francesa que publica libros como el del Ju87, que tiene ilustrados
unos perfiles horrorosos). Por supuesto siempre
hay trabajos muy bien hechos, pero cuando alguien dice con mucho orgullo que
para hacer tal o cual dibujo, plano o ilustración ha utilizado uno de esos
programas, yo, de mi parte…ya estoy desconfiando!
Hasta ahora, con
todo el avance tecnológico aplicado a la gráfica, no ví a nadie que dibuje
mejor un avión que el viejo Rikyu Watanabe (entre otros), que solo utilizaba
sus lápices y pinceles, y lo digo con todo respeto.
Tampoco encontré planos mejores que los que dibujó tres décadas atrás Arthur
Bentley (los que vieron sus increibles dibujos sobre el Hawker Tempest y el
Focke Wulf FW190 saben lo que digo).
Tengo algunos buenos amigos que trabajan muy bien con esta
nueva tecnología pero antes
que nada poseen los conocimientos gráficos básicos necesarios. Si uno les
quita la electricidad y la tecnología, ellos igualmente saben dibujar con
sus propias manos a la luz de una vela. Estamos viviendo
una verdadera época de transición tecnológica donde mucha gente con gran
talento no tiene los medios adecuados para desarrollarse o ha quedado muy
rezagada en esos conocimientos, mientras que otras personas sin talento alguno pero que tienen a su disposición
tecnología de punta, se creen genios. Lo ideal es
poder amalgamar al verdadero talento con la tecnología. Seguramente en los
años venideros habrá una decantación en este asunto.
Finalmente, para hacer un
modelo con ciertas pretensiones,
no sirve de nada tener dinero y tecnología de punta si primero no hacemos un
trabajo de investigación con seriedad.
Y cuando hablo
de investigación, no me refiero solamente a los colores y
markings, sinó a cómo estaba
construida la máquina que representaremos.
Ah, falta el
último gran error; en la Wikipedia han ilustrado el artículo del Junkers
G 24 con unas hermosísimas fotos (del famoso Bundesarchiv)…del Junkers
G 31!!!
Hasta la próxima.
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